El lujo de lo que no se ve (pero se huele)
- Masia Can Pou

- 19 ene
- 2 Min. de lectura
Esta mañana, mientras terminábamos de organizar la mesa del desayuno, un cliente se me acercó, cerró los ojos y soltó un suspiro de esos que vienen de muy adentro: “Aquí siempre huele bien... huele a leña y a pan recién hecho”.
Ese comentario me hizo pensar. En un mundo donde todo entra por los ojos, donde estamos saturados de pantallas, notificaciones y luces brillantes, en Masía Can Pou hemos apostado por lo invisible.

Por qué no encontrarás una televisión en tu habitación
A menudo nos preguntan por qué las habitaciones no tienen televisión. Y la respuesta corta es que no queremos competir con el paisaje del Valle de Llémena. Pero la respuesta verdadera es que queremos que recuperes tus otros sentidos.
Cuando apagas el ruido visual, ocurren cosas mágicas:
• Empiezas a escuchar el crujir de las vigas de madera de una casa que lleva en pie desde el siglo XVII.
• Sientes el tacto de las sábanas de hilo y el frescor de los muros de piedra.
• Y, sobre todo, empiezas a notar los aromas.

El "perfume" de Can Pou
Ese olor a leña que mencionaba nuestro cliente no es solo calefacción; es el aroma de la hospitalidad antigua, del fuego que reúne a la gente alrededor de una conversación. Y el olor a pan... bueno, ese es el aroma de la paciencia de Eirene y Donatello. Es saber que lo que vas a comer tiene un proceso, que no ha salido de una caja, sino de un horno que entiende de tiempos y de cariño.
Desconectar para volver a oler
Vivimos tan rápido que hemos olvidado a qué huele el silencio. En nuestra masía, el lujo no es tener 500 canales de televisión a tu disposición. El lujo es que tu única "notificación" sea el aroma del café por la mañana o el olor a tierra mojada tras una tarde de lluvia en Canet d'Adri.
Sabemos que renunciar a la tecnología, aunque sea por unos días, puede dar un poco de vértigo. Pero te prometemos algo: cuando dejas de mirar la pantalla, empiezas a ver (y a oler) la vida de otra manera.
Y tú, ¿cuánto tiempo hace que no te detienes solo a respirar?
Somos Eirene y Donatello, y desde 2018 cuidamos de Masía Can Pou para que sea el refugio donde nosotros mismos querríamos perdernos.




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