Detrás de los muros de piedra: Por qué hacemos lo que hacemos
- Masia Can Pou

- 4 mar
- 2 Min. de lectura
Mucha gente nos pregunta qué nos llevó en 2018 a abrir las puertas de Masía Can Pou. La respuesta es simple, aunque darle vida cada día sea un viaje maravilloso: queríamos crear el lugar donde nosotros mismos soñábamos con perdernos.
Ser anfitriones en el Vall del Llèmena no es solo entregar una llave. Para Eirene y para mí, recibiros es compartir un trozo de nuestra vida. Estos muros de piedra tienen siglos de historia, pero es vuestra presencia la que los llena de energía y sentido.
Desde que empezamos esta aventura, nuestra obsesión ha sido cuidar los detalles que no se ven, pero se sienten. Es esa luz suave que encontráis al llegar, el olor a limpio de las habitaciones o el tiempo que nos tomamos para charlar con vosotros sobre los rincones secretos del valle. No entendemos la hospitalidad de otra manera que no sea desde la cercanía y la honestidad.

Gestionar una masía como esta requiere esfuerzo, desde el huerto que compartimos con Saúl hasta los desayunos que preparamos cada mañana. Pero cuando vemos vuestra cara de relax al segundo día de estancia, o cuando nos decís que habéis dormido "como hacía años que no lo hacíais", todo el trabajo cobra sentido.

Can Pou no es solo un alojamiento rural; es nuestro proyecto de vida. Y nuestra mayor satisfacción es que, durante los días que pasáis aquí, sintáis que este también es vuestro refugio. Un lugar donde no sois un número de reserva, sino parte de nuestra historia.
Y a ti, ¿qué es lo que más valoras cuando llegas a un lugar nuevo para descansar? Nos encanta escuchar vuestras opiniones.
Somos Donatello e Eirene y, desde 2018, cuidamos de Masía Can Pou para que sea el refugio donde nosotros mismos querríamos perdernos.








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